Si algo tienen los niños es que todo lo consideran celebrable. Después de todos estos días de lluvia y recreos bajo techo por fin salen al patio a disfrutar de los rayos del sol.

Volver a sus juegos, a correr sin miedo a resbalarse y a sentir la luz natural en su piel les hace felices. Solo hay que verlos. ¡Aprendamos de ellos!


