Que cualquier exalumno nos visite, resulta un motivo de alegría inmenso. Significa que no se olvidan de lo que han vivido aquí y de lo mucho que les cuidamos y nos esforzamos por su aprendizaje. Cuando además vienen para ayudarnos en la formación de nuestro alumnado actual, el orgullo es máximo. Eso fue lo que pasó la semana pasada cuando Candela vino a impartir una formación sobre debate.

Candela, fundadora del Club de Debate de la Universidad Pontificia de Salamanca, estuvo durante dos horas ayudándonos a mejorar. Entre la audiencia, su hermano Blas, el pequeño de los tres hermanos que, en unos meses, se graduará.

Gracias, Candela, por compartir tus conocimientos, por tu cercanía, y por tus ganas de ayudar.


